El auge del turismo rural en Tenerife y su impacto en la oferta turística
En Tenerife, el interés por el turismo rural sigue aumentando como alternativa al modelo tradicional de sol y playa. Cada vez más visitantes optan por alojarse en espacios rurales que combinan la experiencia del entorno natural con estancias que respetan el patrimonio canario. Este fenómeno se enmarca en un crecimiento más amplio del turismo no hotelero en España, donde casas y alojamientos de este tipo han visto un aumento en la demanda en los últimos años.
Las casas rurales en Tenerife están bien ubicadas para acceder a los principales atractivos naturales de la isla: montañas, valles y zonas costeras con rutas para caminar o explorar en bicicleta. Estas propiedades, muchas rodeadas de vegetación, ofrecen la posibilidad de realizar actividades al aire libre como senderismo y observación de flora y fauna. La ubicación de estos alojamientos facilita a los visitantes planificar recorridos diarios sin depender de largos traslados.
El interés por este tipo de turismo también se refleja en cifras recientes: en las Islas Canarias las tasas de ocupación de alojamientos rurales para la Nochevieja de 2025 alcanzaron cerca del 85 %, muy por encima de la media nacional de alrededor del 70 %, según datos de plataformas de reservas y asociaciones del sector. Esta tendencia indica una demanda creciente por experiencias más vinculadas al entorno natural y con una estancia más prolongada que otras modalidades.
El turismo no solo atrae por su localización, sino también por la variedad de actividades que ofrece. Empresas del sector señalan que los parques naturales y las distintas rutas del interior son un atractivo constante para quienes buscan una experiencia más activa. Las opciones van desde senderos clásicos hasta recorridos que combinan deporte y naturaleza, captando la atención de visitantes que priorizan el contacto con el paisaje por sobre el turismo urbano o de playa.
Además de la parte recreativa, muchos han incorporado prácticas sostenibles como parte de su operación. Esto incluye técnicas de construcción ecológica, gestión eficiente de recursos y promoción de consumo responsable. “Esta orientación responde tanto a una demanda de turistas más conscientes como a políticas locales que buscan reducir el impacto ambiental del turismo masivo, una cuestión de creciente debate en las Islas Canarias”, explican en Tenerife Apartments.
Quienes eligen estos alojamientos suelen indicar que encuentran en ellos un espacio de tranquilidad y desconexión. La posibilidad de alejarse del ritmo urbano y de convivir con un entorno menos intervenido es un factor que muchos visitantes valoran especialmente. Para familias o grupos que buscan combinar descanso con actividades al aire libre, este tipo de alojamiento se ha convertido en una opción competitiva frente a hoteles o apartamentos en zonas más turísticas.
Desde una perspectiva económica, aporta al desarrollo local. En el conjunto de las Islas Canarias, el segmento de turismo rural contribuye alrededor de 22 millones de euros al producto regional cada año, lo que representa una fracción significativa de un sector que busca diversificarse más allá de sol y playa. Esto incluye no solo ingresos directos por alojamiento, sino también empleo y servicios vinculados al turismo activo.
La creciente preferencia por alojamientos rurales sugiere que el turismo en Tenerife se está diversificando. Para quienes planifican su próxima visita a la isla, estas casas ofrecen una forma distinta de explorar su geografía, conectarse con la naturaleza y conocer el pasado y presente de sus comunidades. Este segmento, lejos de ser una moda pasajera, podría consolidarse como un componente estructural de la estrategia turística de la región en los próximos años.