Table of Contents
TAXIS VOLADORES EN SRI LANKA PARA EL TURISMO: puro asombro
Colombo mira al cielo: el desafío eléctrico de CodeGen que jubilará al asfalto asiático
Estamos en agosto de 2026, en Colombo, la bulliciosa capital comercial de Sri Lanka, donde la humedad te empapa la camisa antes del mediodía y la promesa de un cielo surcado por la innovación ya no suena a utopía. Hoy, en este agosto de 2026, el asfalto colapsado empieza a perder su monopolio frente a un horizonte vertical que desafía la gravedad y la historia.
La Autoridad de Aviación Civil de Sri Lanka (CAASL) confirmó en julio de 2026 las pruebas de los TAXIS VOLADORES EN SRI LANKA PARA EL TURISMO. Estos vehículos eVTOL autónomos, desarrollados por firmas como CodeGen International bajo el mando de Harsha Subasinghe, buscan revolucionar el transporte. A diferencia de los modelos de EHang en China o Joby Aviation en Dubái, el proyecto de Sri Lanka apuesta por tecnología propia para conectar destinos como Sigiriya o Colombo sin asfalto.
Recuerdo perfectamente el dolor punzante en los gemelos. Hace un par de años, me encontré sudando a mares entre las inmensas garras de león esculpidas en la roca de Sigiriya. Subir esos escalones infinitos, tallados hace mil quinientos años por orden del rey Kashyapa, te hace pensar en la brutal ambición de una época donde la piedra era la única tecnología disponible. Mientras el sol de justicia me castigaba la nuca, me parecía el pináculo absoluto de la ingeniería ceilandesa. Me equivocaba por completo. La verdadera revolución no estaba en clavar escaleras en la roca, sino en prescindir de ellas de un plumazo eléctrico.
Sri Lanka es un paraíso fracturado por su propia y salvaje belleza. Mide poco más de 65.000 kilómetros cuadrados, pero moverse por tierra es una odisea impredecible donde los monzones devoran las carreteras sin piedad. Los trenes que suben hacia Kandy o Ella avanzan con la parsimonia de un elefante anciano, regalando paisajes de postal a costa de secuestrarte medio día de viaje para recorrer distancias irrisorias en línea recta. Para un país que fía su pulso económico a la cartera del viajero tras la dura crisis de 2022, el asfalto ya no es suficiente. Ahí radica el peso de lo que está ocurriendo: explorar las posibilidades de esos vehículos aéreos que el turismo en tierras ceilandesas demanda a gritos no es un capricho futurista, es una necesidad de pura supervivencia logística. Aquí es donde la electricidad empieza a cobrar un sentido aplastante frente al diésel.
¿Qué es exactamente un eVTOL y por qué EHang domina el tablero global?
Hablemos claro y sin tecnicismos engorrosos. Un eVTOL (vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical, por sus siglas en inglés) es, en esencia, un dron musculado que ha enviado a la chatarra los ruidosos motores de combustión y las alas fijas. Funciona con baterías de alto rendimiento y rotores múltiples. No necesita pista de aterrizaje. Se eleva en vertical como un helicóptero clásico, pero hace infinitamente menos ruido, es más limpio y cuesta una fracción de su mantenimiento tradicional.
En este escenario, la empresa china EHang ha marcado un ritmo implacable con su modelo EH216-S. Este bicho vuela sin piloto, de forma cien por cien autónoma. El pasajero simplemente se sienta, se abrocha el cinturón y el aparato sigue una ruta matemática, milimétrica, supervisada desde un centro de control en tierra. EHang ya obtuvo el certificado de tipo y de operador aéreo en China a principios de 2025, demostrando al mundo que la ciencia ficción ya tiene licencia de vuelo comercial. No es un proyecto de humo para inversores despistados; es chapa, batería y rotores moviendo a personas reales hoy mismo.
¿Es viable la apuesta de CodeGen International frente a los gigantes extranjeros?
Lo verdaderamente fascinante del caso ceilandés es su rotundo orgullo industrial. En lugar de sacar la chequera para limitarse a importar el catálogo tecnológico asiático o norteamericano, la compañía local CodeGen International, liderada con pulso firme por el ingeniero Harsha Subasinghe, ha diseñado y fabricado su propio prototipo desde cero. Estamos hablando de un aparato concebido para recargarse por completo en menos de 45 minutos.
Es una declaración de rebeldía en un mercado despiadado, un sector triturador donde gigantes como Volocopter o Lilium acabaron cerrando la persiana y cesando operaciones en 2024. Mientras en Europa se quemaban millones en rondas de financiación sin salida comercial clara, CodeGen está haciendo las cosas a la vieja usanza: validando sistemas poco a poco, realizando pruebas de estrés con cargas de 100 kilos de peso muerto antes de sentar a un ser humano en la cabina. Quieren que la tecnología lleve la etiqueta inconfundible de «Hecho en Sri Lanka«, priorizando, en palabras del propio Subasinghe, la fiabilidad por encima de los flashes de la prensa o la velocidad absurda.
¿Cuánto costará volar con Joby Aviation o EHang comparado con el modelo de Sri Lanka?
El dinero manda, siempre lo ha hecho y siempre lo hará. En ciudades chinas como Guangzhou o Shenzhen, un turista ya puede subirse a un dron de EHang por tarifas que arrancan en unos 299 yuanes (apenas 28 dólares americanos) para un vuelo panorámico de entre ocho y veinticinco minutos. En Dubái, donde la todopoderosa compañía Joby Aviation tiene un acuerdo de exclusividad de seis años con la autoridad de transporte local (RTA) para empezar a volar en 2026 desde un espectacular vertipuerto en su aeropuerto internacional, se calculan tarifas de entre 100 y 250 dólares por trayecto.
¿Y en la perla del Índico? La joya de la corona del prototipo de CodeGen International es su asombroso coste de circulación proyectado: menos de 40 rupias por kilómetro y pasajero, el equivalente a unos irrisorios 0,13 dólares. Por supuesto, todavía no hay taquillas vendiendo pases turísticos para sobrevolar las vírgenes playas de Trincomalee, las calles coloniales de Galle o las ruinas de Jaffna. Ese coste operativo refleja el gasto interno de la máquina, no el precio final del billete al público. Pero la base matemática es tan brutalmente baja que promete reventar el mercado si logran superar el tortuoso laberinto de la certificación final. Si lo consiguen, cambiarán las reglas del juego de los desplazamientos cortos en Asia para siempre.
¿Te multará la CAASL si decides volar tu propio dron turístico sobre Sigiriya?
Llegados a este punto, conviene pisar el freno. Una cosa es fantasear con subirte a una aeronave comercial autónoma para evitar los baches, y otra muy distinta sacar tu propio juguetito volador de la mochila. Las autoridades ceilandesas no se andan con bromas. Si llegas a la isla con la intención de grabar esos idílicos vídeos aéreos que inundan las redes sociales, necesitas obligatoriamente una aprobación de vuelo a través del portal online de la CAASL.
No basta con sonreír en la aduana de Colombo. Hay que registrar el modelo exacto de la aeronave, detallar las fechas de uso y, si pretendes sobrevolar lugares arqueológicos o patrimoniales como la inexpugnable Sigiriya, necesitas además la bendición expresa del Ministerio de Defensa. Hacerte el listo, saltarte la burocracia y volar sin papeles te puede costar un disgusto monumental: multas de hasta 60.000 rupias, la confiscación inmediata del equipo y hasta seis meses a la sombra.
Un consejo de perro viejo para los que viajan con la cámara a cuestas: si vas a llevar equipo aéreo, que sea un modelo de cámara plegable y compacto para evitar sudores fríos en la importación temporal. Mete un adaptador de enchufe universal (aquí usan los tipo D y G) en la maleta, y lleva una buena batería externa de alta capacidad. Las gestiones online y las esperas en los aeropuertos chupan mucha energía del móvil exactamente en el instante crítico en que necesitas subir el PDF con la documentación a la web gubernamental.
El futuro que despega en Asia Central con EHang y mira hacia Colombo
El contraste temporal y geográfico es casi poético. Mientras en Sri Lanka pulen su prototipo, en Kazajistán ya se han atrevido a realizar vuelos con pasajeros este mismo mes de agosto de 2026 durante los Juegos del Futuro en Astana, utilizando, cómo no, tecnología de EHang. Y más al este, Tailandia avanza imparable con pruebas de demostración en Phuket gracias a un sandbox regulatorio inteligentemente diseñado.
La idea de usar estos taxis aéreos diseñados para el turismo por Sri Lanka es un reflejo cristalino de un continente que se niega a ir a remolque de las viejas potencias occidentales. No sé si el año que viene estaré flotando sobre los congestionados semáforos de Colombo en una cabina silenciosa y autónoma. Lo que sí sé, sin atisbo de duda, es que la inercia es imparable: el asfalto y las vías de tren decimonónicas tienen los días contados en los paraísos de difícil acceso.
Preguntas rápidas sobre los eVTOL, CodeGen y las normativas de la CAASL
¿Llevan piloto humano los eVTOL comerciales como el EH216-S? No. La inmensa mayoría de los modelos operativos, incluyendo la referencia de EHang y el prototipo ceilandés en desarrollo, son completamente autónomos y siguen rutas preprogramadas de alta precisión desde centros de control en tierra.
¿Cuánto dura el proceso de carga del dron de pasajeros de CodeGen International? El audaz diseño local presume de poder recargar sus baterías al cien por cien en apenas 45 minutos, una métrica vital para optimizar su uso comercial continuado sin largas paradas.
¿Qué gigantes de los taxis voladores cerraron en 2024? Empresas europeas muy mediáticas que habían acaparado portadas, como Volocopter y Lilium, cesaron operaciones ese fatídico año al no poder sostener económicamente su lenta carrera hacia la certificación de seguridad.
¿Existen ya rutas turísticas operativas sobre Sigiriya? No. Actualmente, todo el panorama en el país está en una estricta fase de validación técnica e institucional por parte de la CAASL. Cualquier venta de billetes o reserva que veas hoy por internet es pura especulación.
¿Es caro el billete en los países donde ya operan los eVTOL? En bulliciosas ciudades chinas como Guangzhou, un vuelo turístico puede rondar unos muy accesibles 28 dólares, mientras que proyectos lujosos como el de Joby Aviation en Dubái apuntan a un rango más exclusivo de entre 100 y 250 dólares.
¿Qué enchufes se usan en Sri Lanka si llevo mi propio dron de recreo? Se utilizan casi exclusivamente las clavijas tipo D y G. Un adaptador de corriente universal es absolutamente obligatorio en tu equipaje para no quedarte tirado sin batería en plena selva.
¿Es obligatorio pedir permiso de vuelo aéreo recreativo si solo soy turista? Sí, sin excepción. Necesitas la aprobación operativa oficial de la CAASL y, para grabar en lugares históricos, el visto bueno adicional de Defensa para evitar desde multas severas hasta penas de cárcel.
¿Llegaremos a ver una red de vertipuertos de diseño dominando la salvaje costa del Índico antes de que termine la década, o esta explosión de vehículos aéreos terminará asfixiada por la misma burocracia que hoy colapsa irremediablemente sus carreteras? ¿Tendrá el mundo occidental la humildad de aceptar que el futuro de la movilidad eléctrica y autónoma lo están escribiendo a pulso los ingenieros asiáticos, mientras nosotros seguimos perdiendo el tiempo debatiendo normativas en despachos cerrados?

