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LA MÁS SIMPLE Y MEJOR ESCAPADA A MÉRIDA

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¿Cómo ver Mérida en un día? – Tu escapada a Mérida en 11 pasos fáciles – Lo que todos y todas están diciendo acerca de dormir barato En Merida…

Una escapada a Mérida tiene su razón de ser porque esta ciudad extremeña es una de las joyas de la corona de España, como país. Tejida de piedra, cuajada de mosaico y húmeda de Guadiana. Mérida puede ser tu próximo destino para una escapada corta o bien a incluir en una senda por esta zona de veranos inflexibles y también de inviernos poco benevolentes. Si quieres ver Merida gratis sigue mis consejos y apúntate a un tour.

Una vez alojados, con el ánima fresca y el espíritu conquistador de experiencias, nos vamos a ir por una senda que arranca en lo más importante del arte romano en España: teatro y anfiteatro. Adquirimos la entrada conjunta para todos y cada uno de los monumentos y reservamos. Dejamos enfriar en la nevera a 4 grados. Y nos vamos a pasar la mañana al Museo Nacional de Arte Romano. Te recomiendo, para cuando vayas tú, visitar primero los monumentos y después profundizar tu conocimiento en las salas del MNAR. Puestos a reservar… Guarda algo de presupuesto para la oferta en libros del museo si te resulta interesante el arte romano. 

¿Que no te debes perder?

La Casa del Mitreo, a un paseíllo desde la zona centro. Lleva por nombre el sitio de esta manera por el hecho de que ciertos restos hallados acá están vinculados con el culto a Mitra. La casa, de los siglos I-II d.C., sostiene su estructura, con 3 patios, y el Mosaico Cosmológico, un bonito ejemplo de la decoración que tuvo el sitio, de la que asimismo quedan restos de pinturas..

Asimismo tienes un caso del gótico, la Concatedral de Santa María. En el sitio donde ahora está ya estuvo la hispano-visigoda catedral «ecclesia senior» de Santa María, de la que no queda más que la relevancia religiosa que tuvo en su instante.

RESTAURANTES PARA TAPEAR EN MÉRIDA QUE TE RECOMENDARÍA MC GYVER Y SIGUE CAMINANDO…

Entre tanto siglo y tanta historia, el viajante debe reanimar su espíritu para mantenerlo más activo que el cerebro de Mc Gyver, y como bien sabían hacer también los romanos: comiendo y tomando. Hay múltiples zonas para descubrir la gastronomía extremeña: a mi me agrada en especial la de las calles aledañas al templo de Diana y la zona al lado del Arco de Trajano.

Patrimonio de la Humanidad, esta monumental urbe ha preservado el espíritu de los legionarios romanos que la crearon. También, se puede percibir su pasado suevo y visigodo, que la hicieron capital de sus reinos. La visita a los lugares que ver en Mérida puede llevar uno o bien un par de días. Al sur, la villa medieval de Alange contiene un espléndido embalse para navegar y bañarse.

Una senda, extendida al sur hasta Sevilla, Huelva o bien Málaga, es a día de hoy un Camino de la ciudad de Santiago.

Viajar, lo que se dice viajar, se puede hacer de muchas formas. Conocer una urbe, lo que se dice conocer, también y desde muchos puntos de vista. Si no, que se lo pregunten a Mérida, que nos ofrece una ciudad romana, otra visigoda, la árabe y una moderna al tiempo y sin quitarse la peineta. Y todo esto, por su parte, con sendas y propuestas diferentes.

Pero también hemos de estar prevenidos para no creernos algunas patrañas que se cuentan sobre Mérida. Por ejemplo dicen que la cigüeña viene de Mérida. Cuando estás ahí en medio de tanta historia lo que te vas a estar preguntando qué tiene que ver el viaje en el tiempo de cualquier emperador en este punto. De hecho, seguro que se lo preguntan, estas cosas y más, los viajeros que hacen la Ruta sesenta y seis Ibérica, que une las urbes de Gijón y Sevilla, si bien muchos peregrinos agregan un desvío auxiliar cara a S. de Compostela.

La Vía de la Plata encuentra su origen en las sendas comerciales empleadas por los tartesios. No obstante, en el año doscientos dieciocho antes de Cristo las legiones romanas se internan en Hispania con la intención de expandir su imperio político, económico y militar. Para poder comunicar apropiadamente los diferentes territorios conquistados, los romanos – a lo largo de las legislaturas de los emperadores Trajano y Adriano – deciden crear una extensa red de calzadas que contaba con miles y miles de kilómetros de vías primordiales y ramificaciones menores. Una de las más esenciales es la Vía de la Plata, resultado de pavimentar una parte del trabajo inicial de los tartesios y expandirlo.

Cuando se edificó, unía las ciudades de Mérida y Astorga y tenía cuatrocientos setenta kilómetros de longitud. Pese a su nombre, por ella no circulaban cargamentos de plata ni unía lugares donde existían minas dedicadas a la extracción de este valioso metal. Sencillamente, se piensa que el nombre se dio por una derivación fonética del palabra al-Balat. Y es que eran así ellos, y ellas.

Gijón

LA MÁS SIMPLE Y MEJOR ESCAPADA A MÉRIDA
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Punto de inicio o bien final de la senda – conforme el sentido elegido para hacerla -, Gijón es una urbe que vive enamorada del mar.

Morcín

Este pequeño pueblo del corazón de Asturias está situado en un valle rodeado de frondosas laderas.

Salamanca

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Salamanca es una de las urbes más preciosas de España.

Granja de Moreruelas

Este pequeño pueblo de la provincia de Zamora es una de las mayores notas medievales de la Vía de la Plata.

Jerez de los Caballeros

En esta localidad pacense, lo arqueológico hace que puedas intuir la presencia romana y de la de la Orden del Temple.

Cáceres

Una de las urbes más pintorescas de la Vía de la Plata es Cáceres.

Los Barruecos

Este monumento natural se encuentra a solo unos catorce kilómetros de Cáceres, en la localidad de Malpartida de Cáceres.

Sevilla

Imposible no enamorarse de Sevilla. La Torre del Oro, el Guadalquivir, la Giralda, la Plaza de España… Todo en Sevilla tiene un aire monumental y también hipnótico.

Recorrer la «Ruta sesenta y seis Ibérica»

Hay 4 formas primordiales de recorrer el trazado de la Vía de la Plata: a pie, en bici, en motocicleta o bien en turismo. No obstante, las 2 primeras opciones no contemplan el hecho de poder emplear las carreteras actuales, pasando, en su sitio, por campos y caminos. Los motoristas que emprenden la «Ruta sesenta y seis Ibérica» saben que, en lo que se refiere a la conducción, encararán largas y desganadas rectas, aguardando los tramos de curvas, propios de los puertos de montaña. Lo mejor va a ser que lo hagas en turismo. 

El road trip por la «Ruta sesenta y seis Ibérica» es un viaje para todo género de viajantes. Lo gozarás mucho si lo ves como un viaje introspectivo, en el que encararte a solas a la carretera, aguardando conocerte un tanto mejor a ti mientras que recorres una senda histórica inigualable. Toda senda por carretera que se precie debe contar con buenos lugares donde parar a dormir y comer, y esta también los tiene.

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